¿QUIÉN ES SUSANA?

 

Espero que a través de la siguiente entrevista me conozcen un poco.

 

 

V: El yoga es arte, es ciencia, es devoción, plegaria, gimnasia y, sin embargo, no es ninguna de estas cosas. Cuando me preguntan que lo defina más estrictamente, suelo responder que pertenece al mundo de los enamorados imposibles, de los poetas de la furia, de los lobos esteparios, los artistas de circo, de los que nacen príncipes y deciden morir como mendigos, de quienes viven de las emociones, las experiencias y las enseñanzas más arcaicas... Un practicante de yoga no pastorea cebús. No es un borrego, es un león. Se mueve entre la taumaturgia, la mística, la alquimia, la contorsión y la autotortura. El yoga es un imposible hecho realidad, como lo es una alemana que vivió como mexicana para rehacerse andaluza.

 

De Susana siempre me ha sorprendido su respuesta inesperada ante la vida...

 

V: Hay dos tipos de alemanes: los locos y los aburridos. A mí no me pareces muy aburrida...

S: ¿Me estás llamando loca entonces? Pues aburrida no soy, ni me aburro casi nunca y espero también nunca aburrir a nadie. ¿Sin una sana dosis de locura quien puede soportar ese mundo tan loco? He hecho cosas fuera de lo común muchas veces y son precisamente los resultados de esos actos los que me han ayudado a mantenerme cuerda.

 

V: Alemania inventó el romanticismo, el nihilismo, el marxismo... ¿Por qué te fuiste a México?

S: Sí, los alemanes somos grandes inventores, pero como la historia nos enseña, no todo lo que inventamos es bueno. Tenía muy claro desde los 16 años que Alemania no es para mí, fue el año que visité Dachau. En Alemania todo el mundo es increíblemente exigente, tanto consigo mismo como con los demás. El resultado de todo ello son unas ingenierías fantásticas, organizaciones impecables, todo siempre funciona y todo siempre está limpio, ¡pero nunca nadie está ni relajado ni contento! ¡Imagínatelo! De joven viajé mucho por Europa y África hasta seguir en 1989 a mi hermano mayor a México, fue amor a primera vista y me quedé 12 años, sintiéndome más en casa que en cualquier otro sitio y aunque llevo viviendo 8 años encantada en Andalucía, sigo echando de menos mucho a México y a su gente.

 

V: ¿Cuales son las cadenas del hombre moderno?

S: El capitalismo no es otra cosa que una forma más elegante de esclavitud, una de las cadenas podría ser esa: trabajoconsumotrabajoconsumotrabajoconsumotrabajoconsumo... y en el proceso destruimos nuestro hábitat. De alguna manera todos sufrimos las consecuencias del sistema que hemos creado o, por lo menos, hemos permitido que se cree. Es muy difícil mantenerse al margen, no participar en el sistema es posible sólo siendo un Saddhu.

 

V: ¿Hay algún lugar que te haya marcado más que los ashrams de Sivananda?

S: Sí, y muchos, el centro del Sahara en el 88, las mariposas monarcas en Michoacan, un encuentro con el Dalai Lama en Santa Fe Nuevo México en el 92, los derviches de Konya, vivir con los campesinos guatemaltecos en el lago Atitlan, mi esterilla de yoga...

 

V: Hablando de ashrams... he visitado algunos y, sinceramente, me parecen bastante aburridos.

S: Te entiendo, mucha rutina, mucho dogma, los ashrams no son para todos, pero para conseguir un Sadhana serio puede ser de gran ayuda someterse a las normas y horarios de un ashram, en especial cuando carecemos de la autodisciplina necesaria para practicar todos los días.

 

V: No te imagino elevando preces a las fotos de un Gurú.

S: Pues no, me conoces bien. Me quedo con lo que siempre dice Yogani: Tu gurú reside en tu interior.

 

V: ¿Has conocido a algún yogui? Me refiero a un yogui de verdad, auténtico. Llevo un tiempo naufragando en estas costas, trabajando con ellos y entrevistándolos, aprendiendo sus lecciones y cuando pienso en esto me doy cuenta de que en este viaje me he encontrado tan sólo con dos o tres.

S: ¡Considérate afortunado!

 

V: ¿A vivir se aprende?

S: ¡Más le vale a uno! Para que estamos aquí si no para aprender y crecer?

 

V: ¿Hay que renunciar a la pasión?

S: ¡Nunca! Es lo que nos hace lo que somos, ¡Humanos! pero cuidado con la sobredosis.

 

V: En casa de herrero, cuchara de palo ¿Tus hijos practican yoga?

S: Pues en mi caso no es diferente, los tres saben mucho de yoga, saben cantar mantras y hacer muchas posturas, pero ninguno de los tres practica regularmente, aunque mi hija mayor, Celeste, dio una primera clase de yoga a sus amigos con sólo 13 años. El yoga esta ahí para ellos, ya lo conocen y llegarán a practicarlo cuando estén listos para ello.

 

V: Así que Dios existe. ¿Cómo se llama para Susana?

S: Fui criada por ateos declarados, por consecuencia soy hija de nihilistas y hedonistas, lo cual fue una bendición y un yugo a la vez. Crecer sin fé en nada era duro. Algo importante faltaba y no sabía ni lo que era! Siendo adolescente me sumergí en todo tipo de literatura esotérica buscando respuestas y filosofías, pero la revelación me la trajo mi hija mayor Celeste al nacer. Presenciar la primera divina inspiración de un ser humano convence mucho de que sí hay un creador detrás de todo. Desde entonces para mí Dios existe. No tiene un nombre sino todos los nombres.

 

V: ¿Como se le reza?

S: Continuamente en silencio.

 

V: ¿El paraíso está en la tierra?

S: Tanto como el infierno, y somos nosotros los creadores de ambos.

 

V: Dicen que nunca hay que enseñar a un cerdo a cantar porque se consiguen dos cosas: perder el tiempo y molestar al cerdo ¿A quién nunca enseñarías yoga?

S: Jamás me negaría a compartir lo que he aprendido con alguien, pero sólo enseño a quien me lo pide.

 

V: ¿Blanco o negro?

S: ¿Hay vida sin muerte? ¿Yin sin Yang? Lo que hay detrás de tanta dualidad tiene que definirlo cada uno por si mismo. Yo me quedo con el Vedanta Advaita, nuestra verdadera esencia es divina, somos uno con Dios, y todos somos uno.

 

V: Considero a la India una gran estafa espiritual ¿Y tú?

S: Es el país de las grandes contradicciones, a mi me marea. No se puede negar que ha sido la cuna de los desarrollos humanos más profundos de la historia, ya que desde la India y los altiplanos tibetanos viajó la sabiduría de los más antiguos sistemas filosóficos hacia China, Japón, Indonesia y Shri Lanka, desarrollándose en cada región de forma diferente, llevando al Taoismo, el Zen, la meditación Vipassana y muchos más. Pero hoy en día la espiritualidad muchas veces no es más que otro producto para el comercio, hay que saber discernir en todo momento, y no sólo en la India.

 

V: ¿Puede convertirse Tarifa en un referente espiritual?

S: Eso no va a suceder. Ni en Tarifa y dudo que en otro sitio en España.

 

V: Bodhidharma atraviesa la India y se encuentra con un emperador que le pregunta cuáles son sus méritos por haber levantado 2.000 templos. El sabio le responde que ninguno. El emperador se encoleriza, le llama piojoso y le pregunta qué quién se cree que es. Bodhidharma le responde con un laconismo: no sé... ¿Quién es Susana Brix?

S: Aún lo estoy averiguando.