Las lealtades invisibles que marcan nuestra vida: una mirada personal a las constelaciones familiares
- Susana Echeverria
- 2 feb
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 3 feb

El día de hoy vengo a contarte un poco sobre mi experiencia personal con las Constelaciones Familiares, ya que a menudo me preguntan sobre este tema y me piden recomendaciones de dónde y con quién hacerlo. Definitivamente, es un enfoque que despierta mucha curiosidad en aquellas personas que están buscando algo diferente a la terapia convencional.
Debo decir que inicialmente fui muy escéptica al respecto, pero, como muchas cosas en la vida, una vez que lo experimenté, mi perspectiva cambió… no hay nada como la experiencia personal para confirmar o desmontar nuestras creencias 😉
¿Qué son las constelaciones familiares?
Las constelaciones familiares son un enfoque terapéutico desarrollado por Bert Hellinger, cuyo propósito es hacer visibles las dinámicas ocultas que operan dentro de un sistema familiar y que, muchas veces sin que lo sepamos, influyen en nuestra vida.
Parten de la idea de que no vivimos aislados, sino que formamos parte de un sistema más amplio: nuestra familia y nuestros ancestros, en el que se transmiten no solo valores y creencias, sino también traumas no resueltos, duelos pendientes, exclusiones y patrones de comportamiento; que pueden repetirse de generación en generación.
Desde esta mirada, algunos de los conflictos que experimentamos hoy no se originan únicamente en nuestra historia personal, sino que pueden estar vinculados a lealtades invisibles hacia miembros del sistema familiar anterior: padres, abuelos o ancestros que, por distintas razones, no pudieron ocupar su lugar o expresar lo que les ocurrió.
¿Cuál es el objetivo de una constelación familiar?
El objetivo principal de las constelaciones familiares es revelar y reconciliar esos vínculos invisibles que actúan desde el inconsciente, para que la persona pueda liberarse de cargas emocionales que no le corresponden.
Más que “buscar culpables” o analizar la historia desde lo mental, este enfoque invita a reordenar la imagen interna del sistema familiar, devolviendo a cada quien su lugar y permitiendo que el amor (que muchas veces se expresa de formas dolorosas) pueda fluir de manera más sana.
Cuando estas dinámicas se hacen conscientes, se abre la posibilidad de soltar patrones repetitivos, aliviar conflictos internos, sanar desde adentro (tanto el cuerpo como las emociones) y generar mayor paz en las relaciones.
¿Cómo funcionan las constelaciones familiares?
Las constelaciones pueden realizarse de dos formas principales:
En grupo: donde otras personas actúan como representantes de miembros de la familia o de elementos importantes del sistema. A través de la disposición espacial y las sensaciones que emergen, se hace visible la dinámica relacional.
En sesión individual: utilizando muñecos, figuras, anclajes en el espacio o plantillas, lo que permite trabajar el mismo proceso de forma íntima y contenida.
En ambos casos, no se trata de representar escenas de manera racional, sino de dar espacio a una percepción más profunda, corporal y emocional, que suele traer información significativa para el consultante.
Mi experiencia personal
Hace algunos años escuché a una amiga hablar de una “terapia grupal” que le había impactado mucho. Cuando le pedí que me explicara un poco en qué consistía (siempre he sido una apasionada de la psicología y el comportamiento humano) me dijo que se llamaba “constelaciones familiares” y que le había permitido entender y perdonar a sus antepasados.
La verdad es que nunca he sido muy amiga de las terapias grupales. Personalmente, siempre he preferido manejar la terapia (como paciente y como terapeuta) de forma más íntima, así que no lo investigué mucho más.
Pero, como pasa a menudo, la vida volvió a traer este tema a mi experiencia personal. En una ocasión, mi profesora de Ayurveda —a quien admiro y aprecio mucho— me solicitó que fuera parte de una constelación como acompañante “al servicio”. Aunque todavía no entendía por completo de qué se trataba, acepté hacerlo para apoyarla.
Esta primera experiencia fue muy reveladora para mí. Aunque un poco confusa, despertó profundamente mi curiosidad y, tiempo después, decidí ofrecerme nuevamente como voluntaria, es decir, asistir como observadora “al servicio” de la constelación.
¿Qué quiere decir ser observador y/o estar “al servicio” de la constelación?
La constelación grupal requiere un grupo de personas que apoyen el proceso. Estas personas participan como voluntarios al servicio o, si prefieren no involucrarse directamente, pueden permanecer como observadores. Su presencia es muy importante, ya que crea un espacio energético de contención y apoyo, tanto directo como sutil.
Así, me ofrecí como voluntaria en varias ocasiones, pues cada vez me entusiasmaba más con lo que observaba. En algunos casos participé activamente y en otros fui simplemente observadora.
En otras ocasiones llevé a dos personas muy allegadas a mí para que "constelaran". En ambos casos me impactó profundamente lo que sucedió en la sala: yo conocía muy bien los antecedentes y la historia de estas personas, pero ninguno de los presentes sabía nada sobre ellas. Aun así, en el escenario, los voluntarios representaban con gran precisión situaciones, dinámicas y emociones de la persona y de su historia familiar 😳.
Finalmente, un día me animé a constelar yo misma y, una vez más, se reveló una historia de mis antepasados —más precisamente de mis abuelos paternos— que nunca hubiera imaginado que tendría tanto poder e influencia sobre mi experiencia de vida.
Nuestras lealtades familiares son increíblemente poderosas: no heredamos solo características físicas o rasgos de carácter, sino también creencias, aprendizajes, traumas y mucho más. Sin embargo, gran parte de esta herencia vive en nuestro inconsciente, por lo que no siempre podemos verla con claridad.
La magia de la constelación ✨
Para mi el formato grupal conlleva magia, lo invisible se torna visible al servicio de nuestro bienestar. Algo que me impactó muchísimo al presenciar las constelaciones es ver, una vez más, que todos los seres humanos estamos conectados y que personas que son completamente extrañas a nuestra vida pueden canalizar nuestro sentir profundo así como el de nuestros antepasados.
Para mi eso es mágico, pues entra en el ámbito de aquellas cosas que son materialmente inexplicables pero que son totalmente reales, una suerte de consciencia universal que nos conecta a todos y, que si nos abrimos a ella, nos ofrece toda la información disponible en el cosmos.
Un poco de ciencia también 🧬
Comparto esto porque siempre me ha gustado integrar los descubrimientos científicos que nos ayudan a corroborar, o al menos a dialogar, con las teorías y prácticas de las terapias alternativas.
El experimento de los ratones que “heredaron” miedo
Un equipo de científicos, liderado por Brian Dias y Kerry Ressler en la Universidad de Emory (Estados Unidos), realizó un experimento con ratones que suele citarse para ilustrar cómo ciertas experiencias pueden dejar huellas en generaciones futuras, no por aprendizaje social, sino por cambios biológicos asociados a la herencia epigenetica.
¿Qué hicieron los investigadores?
Crearon un condicionamiento de miedo en la primera generación:
Los ratones fueron expuestos repetidamente a un olor específico (en este estudio, la "acetofenona", un compuesto con un aroma similar a la flor de naranja o cereza) y, al mismo tiempo, recibían descargas eléctricas leves. Con el tiempo, asociaron ese aroma con la experiencia desagradable, desarrollando una respuesta de miedo al olor.
Reproducción y análisis de generaciones posteriores:
Tras este condicionamiento, los ratones se reprodujeron. Los investigadores observaron que los descendientes directos y también los nietos, que nunca habían experimentado las descargas ni el condicionamiento, mostraban una mayor sensibilidad y reacción de miedo ante el mismo aroma.
Se descartó la imitación social:
Parte del experimento incluyó fecundación in vitro con esperma de los ratones condicionados, para descartar que los padres “enseñaran” el miedo a sus crías. Aun así, los efectos persistieron, lo que sugiere que la información fue heredada biológicamente a través de los gametos.
¿Qué encontraron en los cerebros y los genes de los descendientes?
Además del comportamiento, se observaron cambios a nivel neuronal y molecular:
Las crías y nietos presentaban más neuronas olfativas y áreas cerebrales ampliadas vinculadas al receptor de ese olor específico. También se detectaron cambios epigenéticos en el ADN de los espermatozoides, especialmente en genes relacionados con la percepción del olor. Igualmente se observó que algunos descendientes perdieron el sentido del olfato (lo que puede ser una "solución biológica" para evitar sentir el miedo, que ya no tenía un propósito real).
Estos hallazgos sugieren que no cambiaron los genes en sí, sino la forma en que están regulados o “marcados”, lo que puede influir en el desarrollo de los circuitos sensoriales en generaciones posteriores.
¿Qué significa esto?
Este tipo de resultados se interpreta dentro del campo de la "epigenetica transgeneracional", que estudia cómo experiencias ambientales: estrés, traumas, condicionamientos o privaciones; pueden dejar marcas químicas en el ADN y afectar cómo se expresa, sin alterar la secuencia genética.
En términos sencillos:
El ratón vive la experiencia traumática y aprende a "temer" un olor.
Sus descendientes, sin haber vivido ese trauma, muestran el mismo temor.
Esto sugiere que ciertas reacciones pueden transmitirse biológicamente, aunque no se trate de una memoria consciente.
¿Qué nos dice esto?
En nuestros genes habita mucha información de la vida de nuestros antepasados, y esto puede influir en cómo vivimos nuestra experiencia personal. Por lo tanto, es posible que algunos de nuestros conflictos estén relacionados con nuestra historia familiar.
¿Qué podemos constelar?
Prácticamente cualquier situación, como:
Conflictos de pareja o dificultades para vincularse
Duelos no elaborados y pérdidas
Relaciones familiares tensas o distantes
Bloqueos laborales o sensación de estancamiento
Enfermedades o síntomas persistentes
Emociones recurrentes sin causa aparente, como culpa, tristeza, miedo o ansiedad
Entre otros....
En esencia…
Las constelaciones familiares buscan que la persona pueda mirar su sistema con mayor claridad, reconocer lo que no le pertenece y liberar emociones estancadas, que han sido sostenidas por amor, lealtad o supervivencia.
Más que cambiar el pasado, invitan a habitar el presente con mayor ligereza, respeto por la historia y libertad para elegir un camino propio.
Espero que este artículo te haya dado mayor claridad sobre este enfoque terapéutico, si quieres saber más, te recomiendo leer el libro: "Este dolor no es mio" de Marc Wolynn, y mirar la serie "Mi otra yo" una serie Turca que puedes encontrar en Netflix.
Una linda semana,
Con cariño,
Susana 🌷
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